
Decidí escoger este tema, porque es un tema curioso para mí, y porque considero que es un tema importante en nuestra vida del conocemos poca información.
Investigando, hemos encontrado cosas muy interesantes: estas "pequeñas manchitas" son acumulaciones de pigmentación en nuestra piel. Las podemos encontrar con variedad de colores, formas y tamaños. Es muy importante tenerlos en colores, ya que pueden producir cambios, y aunque no es muy habitual, pero se pueden volver cancerosos.
En general, son benignos. Lo normal de una persona es que tenga entre 10 y 40 lunares en todo el cuerpo, aunque esa cantidad puede variar constantemente.
La superficie de un lunar puede ser suave, rugosa, plana o levantada, incluso con el paso del tiempo puede modificarse o hasta llegar a desaparecer.
Hay muchos tipos de lunares, pero especialmente voy a hablar de los lunares atípicos:
Estos lunares son formaciones planas o abultadas de piel oscura, mayores que los lunares ordinarios y no son necesariamente ordinarios. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en las zonas cubiertas como las nalgas, el pecho y el cuello cabelludo. La tendencia a presentar lunares atípicos es hereditaria, aunque pueden formarse en elgunas personas sin historia familiar al respecto. Aquellas personas que tengan lunares atípicos deben buscar cualquier cambio que pueda indicar melanoma maligno. Los dermatólogos observan los lunares atípicos para controlar los cambios sutiles, como un cambio de color o tamaño. La radiación solar acelera el desarrollo de llos lunares atípicos, así como sus cambios.
Tamara Moreno Luna
Investigando, hemos encontrado cosas muy interesantes: estas "pequeñas manchitas" son acumulaciones de pigmentación en nuestra piel. Las podemos encontrar con variedad de colores, formas y tamaños. Es muy importante tenerlos en colores, ya que pueden producir cambios, y aunque no es muy habitual, pero se pueden volver cancerosos.
En general, son benignos. Lo normal de una persona es que tenga entre 10 y 40 lunares en todo el cuerpo, aunque esa cantidad puede variar constantemente.
La superficie de un lunar puede ser suave, rugosa, plana o levantada, incluso con el paso del tiempo puede modificarse o hasta llegar a desaparecer.
Hay muchos tipos de lunares, pero especialmente voy a hablar de los lunares atípicos:
Estos lunares son formaciones planas o abultadas de piel oscura, mayores que los lunares ordinarios y no son necesariamente ordinarios. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en las zonas cubiertas como las nalgas, el pecho y el cuello cabelludo. La tendencia a presentar lunares atípicos es hereditaria, aunque pueden formarse en elgunas personas sin historia familiar al respecto. Aquellas personas que tengan lunares atípicos deben buscar cualquier cambio que pueda indicar melanoma maligno. Los dermatólogos observan los lunares atípicos para controlar los cambios sutiles, como un cambio de color o tamaño. La radiación solar acelera el desarrollo de llos lunares atípicos, así como sus cambios.
Tamara Moreno Luna




